Ave-Fenix

Confío Absolutamente en Mí

Sin testarudez, sólo amor

 

     Cuando me reconozco como ser divino, puedo fluir libre con mi energía, permitiendo llenarme de colores de vida y de mucha luz.

     Me permito abrir mi corazón y dejar ir mis antiguos miedos que había mantenido escondidos y no me estaban permitiendo avanzar. Pero ahora que me reconozco como ser divino encarnado, me doy cuenta que mis emociones y mi cuerpo son mis herramientas de cambio e instrumentos de acción y nada me domina, soy libre al 100%. El único prisionero y carcelero he sido yo misma, prohibiéndome aquello que deseaba hacer, decir y crear en mi vida. Pero no más, este es el momento de liberarme en acción y decisión sobre mi vida.

       Acepto las limitaciones que existen en mi realidad y acepto que soy yo la que puedo elegir modificar mi vida como me apetezca.

       Cuando entregamos el poder de nuestras vidas a manos de otros, cuando permitimos que nos dominen pensamientos cerrados que no dan posibilidad a otro punto de vista, es cuando dejamos de pensar libremente y comenzamos a optar por parámetros predeterminados que no nos invitan a reflexionar sobre nuestras vidas, porque ya existe una respuesta antes de la pregunta.

     Cuando somos conscientes del prisionero que hay en nosotros, es el momento de comenzar a liberarlo, poco a poco, hasta llegar el día en que abra las puertas de mi corazón y me permita liberarlos completamente y dejarlos ir como aves negras que abren sus alas para dar vuelo lejos de mí y ver a la distancia cómo se transforman en aves de luz, de un color dorado precioso, brillante y lleno de esplendor. En un completo espectáculo de transmutación divina.

         Y soy libre y amada, por la persona más importante en mi vida, por mí.

 

Cuando el poder del amor llega a mi vida, todo lo toma y lo transforma.

Con amor,

Lorena Salinas Contador

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