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Me permito sentir
“Felicidad”

           Es impresionante las razones que nos damos día a día para no permitirnos simplemente ser feliz. Hay muchas situaciones que tenemos que resolver, tanto en el trabajo como en nuestro hogar, que ocupan la mayor parte de nuestra atención y nos olvidamos de lo más sencillo: “elegir ser feliz”.

        Por muchos años creí, como me habían enseñado, que la felicidad es algo que se consigue una vez que se han alcanzado todas tus metas. Estas metas solían referirse a un buen trabajo, estabilidad económica, casarse, tener familia, y luego de luchar toda la vida alcanzar aquello que llaman felicidad.

        La verdad es que nunca me hizo sentido esta idea de que no podemos ser felices sólo por el hecho de existir, porque yo veía a los niños riendo y disfrutando al jugar con cosas muy simples y era más bien en los adultos en donde abundaba la infelicidad. ¿Será que necesitamos dejar de hacer cosas (más que hacerlas) para encontrarla? Quizás dejar de preocuparnos, dejar de exigirnos y esperar tanto de los otros, dejar de presionarnos y vivir en base a obligaciones. Si dejamos por unos minutos nuestra forma cotidiana de funcionar y nos detenemos, aparece el simple sentir de nuestra existencia… percibimos la agradable y fría sensación del soplar del viento en la piel, la completa majestuosidad de la cordillera nevada, el sonido de las hojas de otoño al ser pisadas. Al dejar de hacer aquella avalancha de obligaciones constantes, aparece aquello que siempre estuvo y que era invisible a nuestros ojos: el mundo de las sensaciones.

        Las sensaciones nos permiten vivir en el ahora, tiempo que tenemos olvidado, y nos entregan una infinidad de estímulos que cuando nos permitimos sentirlos, inevitablemente viviremos dentro de nosotros ese entusiasmo propio de los niños cuando ven el mar por primera vez y sienten sin esfuerzo, aquello que otros pasan toda la vida buscando, aquello que llaman “felicidad”.

   

    Cuando nos permitimos sentir aparece ante nosotros un nuevo mundo, una nueva forma de vivir.

 

Con amor,

Lorena Paz S.C.

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