tacones

Amor a La Perfección

 En momentos pareciese que amamos más a la perfección que a nosotros mismos.

¿Te has detenido a pensar todo el esfuerzo que haces para que las cosas sean “como corresponden”?

No digo que no nos esforcemos, sino que reflexionemos acerca de las razones que nos mueven a hacerlo.

Por ejemplo, en arreglarnos y mantenernos “impecables”; en el caso de las mujeres maquillarnos todas las mañanas, usar tacones, tener el pelo hermoso, la piel brillante con muchas cremas, depiladas, con ropa combinada y a la moda, las uñas arregladas. ¿Acaso no suena agotador cuando uno empieza a pensarlo? y ese es solo el comienzo, después que salimos “impecables” de la casa, proseguimos con los patrones comportamentales y emocionales “perfectos”; ser amables y respetuosos, dar el asiento aunque no lo quieras; en el caso de los hombres abrirle la puerta a las mujeres, dejarlas pasar antes, no mostrar sus emociones.

La idea es gustarle al otro, en nuestra sociedad estamos muy acostumbrados a hablar mal de los demás y a que nos importe mucho lo que se diga de nosotros, de esta manera solemos decir lo que se quiere escuchar, hacer lo que se espera, vestirnos siguiendo la norma.

¿Te has parado a pensar cuál es el costo que requiere el regular tus emociones y todas tus acciones por las expectativas sociales? La pregunta es, ¿vale el esfuerzo?

Si la respuesta es "sí, lo vale", seguirás haciéndolo, pero ahora de forma más consciente. Si la respuesta es "NO", es el momento de hacer algo al respecto, quizás comenzar a cambiar una pequeña cosa al principio y de a poco realizar los cambios para ser cada vez más honesto con quienes realmente somos. De a poco, llevamos años actuando para los demás. ¡Bienvenido al cambio!

 

El primer paso es aceptar que no estamos siendo honestos con nosotros mismos.

Con amor,

Lorena Paz S.C.

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